18 octubre 2019

Estúpidos tecnológicos


Me lo dijo mi abuelo. Hablar bien consiste en que todo el mundo te entienda. Y que razón tenía...

Os preguntaréis a qué viene esto. El otro día estuve en una conferencia en una consultora muy importante: planta alta de un rascacielos, trajes impecables, señores enérgicos con aspecto ejecutivo. Después de una ronda de cafés para soltar el ambiente, comenzó la charla. Y vino mi abuelo a la memoria.

Los ponentes empezaron a hablar en una lengua desconocida, en la que mezclaban palabras comunes con otras que no venían en el diccionario. Cosas como "el benchmarking es un KPI para rolar" o "el feed del RSS". Incluso a veces llegaban a lo exótico con términos como VPN, API, RSS o XML. Menuda pasada. Por un rato pensé que me había colado en una reunión de masones, como en los libros de Dan Brown. ¡Lo que iba a presumir cuando lo contase!

Pero que va. Era una charla profesional de señores que se hacían los interesantes diciendo cosas raras. Era su patio de colegio: en lugar de ser el abusón de la clase, allí ganaba el que más sandeces enlazase en la misma frase. Y joder, los había con talento.

Después de varias horas me dejaron irme. Volví a un mundo en el que las cosas tenían nombres conocidos.

Y pensé que cuando era pequeño a la gente así se les llamaba estúpidos. Ahora se les llama casi igual. Estúpi-2.0

02 octubre 2019

La Tercera Parca

Las parcas en mitología, son cada una de las tres diosas romanas del destino. 
Se representaban con figuras de viejas, y de ellas la primera hilaba, la segunda devanaba y la tercera cortaba el hilo de la vida humana.


Hoy me ha dado por hojear una revista corporativa que nos envían de vez en cuando. Sin querer me he detenido en un artículo sobre uno de los directivos de la entidad. Algo me llama la atención y no acabo de identificarlo... Miro y remiro sin saber lo que es. Por fin lo veo. Su pelo. Su pose. Impecables ambas, sobre todo la melenita, que es de anuncio de champú. Ni un puto pelo descolocado. 

La viva imagen del directivo moderno, enérgico, guaperas, de sonrisa blanqueada como los sepulcros de Jesús. Cuenta banalidades, estupideces vacías sobre ratios, estrategias y productividades. Y mientras tanto no puedo evitar fijarme en sus fotos poniéndose la chaqueta, cruzando la calle y sentado en su poltrona. Siempre mirando fijamente a la cámara, con aire sexy y el flequillo engominado. Vago de mierda.

Suelo buscar algún tipo de conclusión cuando veo cosas de estas. Hoy no. Sólo puedo decir que el artículo mola, que le representa y le hace justicia. Imagen. Posturas. Poses. De todo menos currar. Pertenece a esa nueva casta de reyes del pasillo que tiran de los hilos de tu vida casi sin notarlo.

Las nuevas Parcas llevan traje de sastrería y no nos hemos dado cuenta.

Actualización - He encontrado el documento gráfico. Impagable la foto del colega.  Se le ve tan currante como es.



01 octubre 2019

Pensamiento lateral


El otro día nos explicaron en un curso una técnica curiosa: el pensamiento lateral. Se trata de producir ideas que estén fuera del patrón de pensamiento habitual, que podríamos llamar vertical.

En mi caso, el pensamiento (al menos en el curro) es netamente vertical. Se plantea un objetivo y lo sitúo arriba del todo. Voy poniendo etapas por debajo hasta alcanzar la conclusión. Todo muy secuencial, comprensible, desagregado.

Como suele suceder cuando me explican algo nuevo, pensé en aplicarlo. ¿Sería fácil? Imaginemos que mi jefa me encarga un proyecto. Tal y como lo hago ahora, pienso en lo que me han pedido, y voy añadiendo etapas y pasitos que me conducen a ejecutarlo. De arriba a abajo.

Ahora apliquemos el pensamiento lateral. Eso de ideas extrañas aplicadas al proyecto. Para simplificar lo haremos por partes.

1) Aplico el pensamiento lateral izquierdo. A la izquierda de mi mesa está la puerta del departamento. Esa puerta me sugiere café, calle, libertad, ocio. Demasiadas cosas para aguantarlas en el curro. Lo más probable es que si incido en esa línea de pensamiento me levante y me vaya. A lo mejor si lo pienso mucho ni vuelvo.
Casi que descarto el pensamiento izquierdo.

2) Ahora veamos el pensamiento lateral derecho. A mi derecha tengo un compañero que es un trepa. Un trepa como no lo había visto nunca. Es tan trepa que debería donar su cuerpo a la ciencia para que lo examinen. Cuando pienso en él me pongo de una mala leche que no puedo. Se me eriza el vello de los brazos y me cargo de adrenalina. Si sigo pensando en él, me levanto y le suelto una hostia. Y luego le cogería del cuello hasta que se ponga rojo.
Mejor descarto también la derecha.

En fin, que soy de la vieja escuela. Si empiezo a pensar de lado me pierdo. Acabo despedido o en la cárcel.

Por mi salud y la de mi compañero, pensamiento vertical.









Nota - Mi compañero de la derecha es normal. Sólo mencionaba una situación pasada.